El terremoto de magnitud 7,1 que golpeó el suroeste de Japón dejó hasta ahora 18 personas fallecidas, mientras los equipos de rescate siguen trabajando para encontrar a quienes podrían estar atrapados bajo los escombros.
El movimiento causó daños en edificios, dejó cientos de heridos y obligó a miles de personas a salir de sus hogares. Las autoridades mantienen desplegados a bomberos, policías y militares para atender la emergencia.
En la prefectura de Kumamoto, una de las zonas más afectadas, continúan las labores de búsqueda mientras crece la preocupación por posibles desaparecidos. Además, miles de viviendas permanecen sin electricidad.