Entre lágrimas, una niña con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) llegó de un centro educativo tras ser burlada mientras intentaba controlar una crisis de ira con el método conocido como «técnica de la tortuga».
La menor, cuyo nombre se desconoce, explica a su madre el bochornoso momento que acababa de vivir frente a sus compañeritos de aula y asegura, no desea volver allí.
La técnica de la tortuga consiste en cuatro pasos para reconocer y solucionar el problema; usualmente es aplicada a niños con TDAH.
Reconocer la emoción (¡Alto!):El primer paso es identificar cuándo se están sintiendo emociones fuertes (ira, frustración, excitación) que pueden llevar a actuar sin pensar.
Replegarse (Hacer la tortuga):La persona detiene la conducta, cierra los ojos, baja la cabeza entre los hombros, pega los brazos al cuerpo y cierra los puños, simulando que se esconde en un caparazón.
Relajarse y respirar:Dentro del «caparazón», se deben realizar respiraciones profundas (generalmente tres) para calmar el cuerpo y disminuir la tensión muscular.
Salir y solucionar:Una vez que la persona está tranquila, sale de su «caparazón» y busca una solución al problema de manera reflexiva, en lugar de impulsiva.